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Otorguemos la importancia que se merecen nuestros espacios.

Actualizado: 4 ago 2022

Las edificaciones se han convertido en una parte fundamental para nuestro diario a vivir y bienestar. Pasamos la mayor parte de nuestras vidas en algún tipo de edificación, ya sea nuestras viviendas o en nuestro espacio laboral, debido a esto, es nuestro deber velar por las mejores condiciones interiores no solo por nuestra salud, también por nuestro confort y productividad.


La ventilación en espacios interiores es una medida que se debe tener en cuenta para evitar problemas para tu salud. Además, se ha convertido en una medida de seguridad en medio de la emergencia sanitaria por el covid-19 y su nueva variante ómicron.


La renovación del aire interior es muy recomendable y necesaria si se busca el confort y bienestar en el interior de una edificación, también es muy importante para secar humedades y controlar la temperatura de un espacio.


Debemos de tener en cuenta que pasamos la mayor parte de nuestro tiempo dentro de una edificación, ya sea de forma laboral, como estudiante o en nuestros hogares, esas horas definirán tu salud, confort y bienestar.





En ámbitos laborales, la Ley 9 de 1979 establece que es necesaria la ventilación en las instalaciones interiores que garantizan el suministro de aire limpio y fresco, de manera permanente y que sea de cantidad adecuada para el uso y cantidad de personas en el establecimiento, siguiendo los criterios de las reglamentaciones correspondientes. Asimismo, determina los servicios sanitarios necesarios que se deben de tener en los sistemas de ventilación correspondientes.


Existen bastantes causas de una mala ventilación que no se tienen en cuenta en los interiores:

  • Las humedades generan moho, que son tóxicos y muy dañinos para la salud.

  • Alergenos como el polvo.

  • Dióxido de Carbono (CO₂), proveniente de la respiración humana y otros.

  • Los desechos, que no solo emiten malos olores, también ensucian nuestro aire.

  • El humo proveniente de los cigarrillos, al fumar al interior o espacios cerrados.

  • Los compuestos orgánicos volátiles, que se generan por productos químicos, como desinfectantes, pesticidas, cosméticos, ambientadores e incluso por suelos de vinilo.

  • Algo tan común como la formación de gérmenes y bacterias en el ambiente.

  • Las superficies interiores que con frecuencias están recubiertas con materiales textiles, incluyendo suelos, paredes u otros elementos que forman parte del diseño interior, que obstruyen el flujo de aire o la renovación de este por la ausencia o dificultad de disponibilidad de ventanas.

  • Los materiales de construcción como paredes o pisos cuando estas no son de buena calidad y que usualmente genera humedades.

Dicho lo anterior, podemos entender y darle la importancia requerida a la ventilación y renovación de aire que tanto requieren nuestros espacios para nuestra comodidad y bienestar.

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